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Niños de Cerrito de la Virgen transforman su vida a través del surf

  • Foto del escritor: Revista Chasqui
    Revista Chasqui
  • 11 jul 2025
  • 2 min de lectura

En una colina a pocos minutos de Huanchaco, el surf no solo es deporte, sino una herramienta de transformación para decenas de niños que encuentran en el mar un refugio, una escuela y una familia.

Por: Marco Guevara Vidarte y David Porturas Aguilar

BUENAS ACCIONES. Esta ONG ayuda a niños con escasos recursos
BUENAS ACCIONES. Esta ONG ayuda a niños con escasos recursos

En la comunidad de Cerrito de la Virgen, a solo diez minutos de Huanchaco, un grupo de niños y adolescentes encuentra en el océano un camino hacia la confianza, la independencia y el crecimiento personal. Bajo la guía de la ONG Surf Cerrito, esta escuela de surf comunitaria se ha convertido en un refugio seguro y un espacio de aprendizaje transformador.

Con una visión clara de formar surfistas comprometidos y, algún día, ver a uno de ellos representar al Perú en un campeonato internacional, Surf Cerrito ha diseñado un programa estructurado que va más allá del deporte. Cada tarde, los voluntarios y niños participan en charlas temáticas, limpieza de playas, juegos, surf en “La Curvita” y un cierre reflexivo con frutas compartidas, en un entorno que promueve la comunidad y el respeto.

“La meta no es solo enseñar a surfear, también es empoderar a los niños, construyendo su confianza ola por ola y fomentando su independencia en el agua. Aquí no solo aprenden a surfear, sino que también descubren la fuerza que llevan dentro, apoyados por una comunidad que se siente como en familia, explica uno de los fundadores. “Es ayudarles a descubrir la fuerza que ya llevan dentro y construir un entorno donde se sientan valorados”. En cada ola que conquistan, los participantes desarrollan habilidades físicas y emocionales que refuerzan su autoestima.

La experiencia también cuenta con el apoyo de voluntarios nacionales e internacionales, quienes contribuyen no solo con clases, sino también con su tiempo y donaciones de materiales. “Surf Cerrito es más que una escuela. Es una familia”, afirma Daisy Hill-Norton, cofundadora del proyecto.

Gracias a iniciativas como esta, Cerrito de la Virgen ya no es solo un lugar al margen de la ciudad. Es un punto de esperanza, resiliencia y sueños que se construyen ola por ola. Surf Cerrito demuestra que, con el poder del deporte y la comunidad, es posible transformar realidades.



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